Ñublense estaba obligado a ganar y no hizo nada para ello. Los chillanejos empataron a cero ante San Marcos de Arica, no pudo sacarle ventaja a un rival directo en la lucha por el descenso y con ello el abismo se ve más cercano.
Los Diablos mostraron una vez más un juego apático, lento, sin chispa, con rendimientos individuales preocupantes y es por ello que la paridad en blanco se puede considerar como un punto mediocre ante un rival que por inversión y por nombres está muy por debajo de los chillanejos.
En líneas generales Ñublense tuvo el balón, lo hizo rotar, pero careció enormemente de profundidad, un factor que le ha pasado la cuenta en toda la segunda rueda.
La única clara que tuvo el elenco dirigido por Germán Cavalieri fue la jugada por izquierda por parte de Michael Silva, centro y pelota que no fue bien empalmada por Xavier Santos. ¿El resto del partido?, nada para los ñublensinos.
Por su parte los ariqueños se refugiaron de buena manera, sin meterse en el fondo, sino que simplemente cediéndole la iniciativa a los locales para apostar a la contra, generando más de algún problema para el pórtico de Sebastián Contreras.
Ya cuando el duelo entró a la recta final, San Marcos comenzó a hacer tiempo, hizo su juego, reclamaron todo, pero Ñublense no supo imponer su mayor experiencia y terminó sin ideas en el campo de juego.
A lo anterior, hay que agregar los nuevos errores del entrenador. Ingresó sin un centro delantero, puso a Xavier Santos que no trascendió y terminó en la banca. Además, tras la lesión de Luciano Gaete, puso a Nicolás Vargas en la zona de volantes, sacándolo de la última línea, jugador que no sintió la posición y con ello tuvo una entrega deficiente de gran parte de los balones.
En líneas generales fue un partido bastante plano y digno de dos equipos carentes de ideas, y que por algo están en el fondo de la tabla. Sin embargo, la responsabilidad era de Ñublense que se mantiene en el fondo y que con cuatro fechas por delante tiene un complejo futuro.