Tras una semana de haberse realizado la segunda vuelta presidencial y con un análisis más decantado de los resultados, el diputado demócrata cristiano Jorge Sabag es crítico del rol que cumplió el Gobierno en la derrota de Alejandro Guillier ante Sebastián Piñera por nueve puntos porcentuales. Esto, pese a que siempre se pensó que la pelea sería voto a voto.
El parlamentario que pertenece a la línea de Carolina Goic y difiera de la opinión de los Ortiz al interior de su colectividad, recalca que la Nueva Mayoría no era una coalición política, sino que un acuerdo programático para Michelle Bachelet y que, por lo tanto, se termina el próximo 11 marzo. Por lo mismo, ahora su partido deberá entrar en un periodo de reflexión sobre los futuros acuerdos que lograrán y que -al menos en el Congreso- aún le dan posibilidad de negociar con sus 14 diputados electos a nivel nacional.
¿Cuál es el análisis que realiza de la derrota?
-Creo que la señal que envía el electorado es fuerte y clara, hay que saber leerla. Aquí creo que claramente el centro político votó por Piñera porque se asustó con estas banderas de izquierda que levantó la Nueva Mayoría. También se despertó un león que estaba dormido, que es el pueblo evangélico, por la agenda valórica del Gobierno y que yo siempre contradije. No solamente era en sí mismo equivocado, también era un error político. Pero la Presidenta se empecinó en ponerlo y en continuar el debate.
¿Entonces cree que la agenda valórica del Gobierno fue una de las causantes de la derrota?
-Sí, porque ¿cómo explicas que Piñera haya ganado en Lota y en Coronel, comunas que son tradicionalmente de izquierda? Fíjate que el diputado Fidel Espinoza, presidente de la Cámara, me reconoció que nosotros hemos menospreciado al pueblo evangélico, no se han tomado en cuenta sus valores ni sus ideas.
Ese es un componente de la derrota, la otra -ciertamente- son las políticas públicas que han llevado el Gobierno, por ejemplo, a quitarle los patines a los que van más rápido.
¿El error estuvo en lo que realizó el Gobierno o en cómo se comunicaron los avances a la ciudadanía?
-Las dos cosas. Aquí se hicieron cosas muy buenas, como la gratuidad en la educación superior, pero otras no, como la reforma al Código de Aguas. El mundo agrícola se asustó de perder el dominio de las aguas y votó por Piñera.
Entonces, muchos le echan la culpa a la DC por lo que no se hizo en las últimas tres semanas, pero las razones hay que buscarlas en lo que se hizo en los últimos cuatro años.
Usted critica el actuar de la administración de Bachelet siendo que se trata de un programa de Gobierno que ustedes suscribieron y apoyaron
-La Nueva Mayoría nunca fue una coalición de Gobierno, fue simplemente un pacto político programático. Programa que, la verdad, se hizo entre cuatro paredes y que incluso nosotros hicimos una reserva en materia de aborto y ¿después qué hicieron? Dijeron que éramos traidores, que nos oponíamos al programa de Gobierno. Cuando habíamos dejado expresa nuestra reserva, nos lo impusieron. Cuando estás 6 contra 1 es poco lo que puedes modificar.
Si la Nueva Mayoría termina en marzo, ¿qué pasa con ustedes?
-Es la reflexión que está viendo nuestro partido sobre nuestra posición a futuro. Nos hemos definido como de oposición a Piñera, pero lo vamos a hacer de forma responsable, no destructiva.
¿Cómo evalúa el segundo mandato de Bachelet?
-Fue un gobierno que va a dejar un legado en la gratuidad de la educación, pero que se valorará en el largo plazo. Eso sí, se cometieron errores garrafales al no entender las claves de cómo se mueve el Chile de hoy y dejarse llevar por el lobby de las minorías.
¿Era Guillier un mal candidato para enfrentar a Piñera?
-Con Bachelet se cumplió un ciclo de grandes líderes de centroizquierda. Creo que hoy estamos huérfanos de liderazgos, quien podría haber enfrentado adecuadamente a Piñera era Ricardo Lagos, pero lo ningunearon en su propio partido.
Piñera aprovechó hábilmente las indefiniciones de Guillier al no condenar las dictaduras de Maduro y de los Castro.
(Fuente: Diario El Sur)






