En prisión preventiva quedaron cuatro miembros de una banda criminal dedicada a realizar violentos robos a locales de juegos de azar de ciudadanos chinos en San Carlos, Chillán, Linares y Osorno, desde donde se llevaron casi 27 millones de pesos. Se trata de imputados domiciliados en Santiago, San Fernando y Los Ángeles que tienen lazos de amistad y familiaridad, y que realizaban este tipo de delitos en la zona centro sur del país, según estableció la Fiscalía de Análisis Criminal de la Fiscalía Regional de Ñuble.
La investigación abarca hechos delictivos ocurridos desde mayo de 2018 a abril de este año y en todos se repite un mismo patrón: uno, o algunos, de los integrantes del grupo criminal ingresa al negocio y se hace pasar por un cliente. Incluso en uno de los casos, uno de los miembros cambió dinero al dueño del local para jugar en las máquinas. Luego de un rato ingresa el resto de la banda. Los imputados intimidan y violentan a los propietarios, sus dependientes e, incluso, a clientes, en el caso en que hay. En la mayoría de los cinco hechos que la Fiscalía de Análisis Criminal de Ñuble logró aclarar, los formalizados, quienes actúan armados, maniatan y les quitan sus celulares a las víctimas. También los golpean.
El fiscal jefe de la Fiscalía de Análisis Criminal, Álvaro Hermosilla, explicó que «nosotros pesquisamos la investigación a partir de un hecho ocurrido en la comuna de Chillán, también eso se verificó en San Carlos, y luego a partir del análisis de la información pudimos ver que los imputados se desplazaban por el país,desde Santiago hasta Osorno al menos, cometiendo estos ilícitos».
Acotó que «ellos se aprovechaban de las limitaciones idiomáticas de las víctimas, porque aparentemente son reacias a participar en el sistema de persecución penal y hubo que tomar medidas excepcionales para que ellos concurrieran a declarar y a hacer las diligencias que la fiscalía requería. Además, hay situaciones culturales porque manejaban mucho dinero en efectivo, no concurrían al sistema bancario formal, y eran, por lo tanto, víctimas interesantes para la actividad delictual».
El fiscal Álvaro Hermosilla destacó también la violencia con que actuaban: «hay imágenes que dan cuenta que ellos reducían a los dependientes de estos locales, los amarraba a sillas, encerraban en el baño, les ponían pistolas en la cara, de manera que eran bien decididos a la hora de cometer los ilícitos y actuaban con harta crueldad».
Los imputados fueron formalizados por robos con violencia y robos con intimidación por sus distintas participaciones en cinco hechos investigados. Además, uno de ellos fue formalizado por tráfico de drogas, pues se le halló medio kilo de marihuana. En los allanamientos de las casas se encontraron también dos placas policiales, una de ella verdadera, la que había sido sustraída a un carabinero en la Región Metropolitana.
El jefe de la Brigada Investigadora de Robos, subprefecto Miguel Durán, comentó que «la Operación Montecarlo se desarrolló simultáneamente en Los Ángeles, San Fernando y Quilicura, e implicó un amplio despliegue de más de 60 detectives, pudiendo incautar las armas empleadas, dos placas de carabineros, dinero en efectivo, y vestimentas asociadas al delito».
Los imputados son Juan Pablo Díaz Montenegro, Luis Lorca Vidal, Matías Allende Jara y Moisés Contreras Fierro.
El Juzgado de Garantía de Chillán dio cuatro meses de plazo para la investigación.






