La llegada de ciudadanos extranjeros a nuestro país en busca de oportunidades laborales, de distintas nacionalidades, ha sido un tema que ha sido debatido en las últimas semanas, incluso por precandidatos presidenciales.
Nuestra comuna de San Carlos no está lejana a esta realidad y ya es común ver a extranjeros trabajando en distintos ámbitos formales e informales: comercio, médicos y otros profesionales, en máquinas de juego, venta de artesanía, bailarinas, etc.
San Carlos cuenta con restaurantes y locales del tipo «importadoras» o también llamados «mall» con propietarios de nacionalidad china. En nuestros consultorios se cuenta con médicos colombianos, ecuatorianos y peruanos. Profesionales cubanos viven en la ciudad y trabajan en comunas vecinas. En las calles céntricas es común ver a vendedores ambulantes de origen ecuatoriano. Varios de los locales de máquinas de juego son también un emprendimiento de personas asiáticas.
Estos últimos días han llegado a la comuna ciudadanos haitianos, los que se estarían dedicando a faenas de construcción.
En fin, la lista es larga y el número de extranjeros radicados en San Carlos es indeterminado y no está lejana la idea de hacer un catastro oficial por parte de las autoridades en conjunto con la PDI para tener cifras certeras de cuántos son y quienes están en condición de legalidad o ilegalidad.
Por otro lado, se abre el debate de si los extranjeros están siendo un real aporte, o incluso si le están o no quitando la posibilidad de trabajo a un nacional.
Recordemos que en décadas pasadas también llegaron inmigrantes a San Carlos y la zona, tales como españoles y de países árabes, y hoy sus descendientes son destacados empresarios, dueños de los principales locales comerciales del centro de la ciudad e incluso son autoridades edilicias, parlamentarios, etc.
Finalmente, no es menos cierto que en este tema han surgido voces más nacionalistas y otras más extremas con rasgos de racismo y discriminación.
Sin duda, habrá que esperar para ver como evoluciona la presencia de extranjeros en la comuna y no sería raro verlos en algunos años más involucrados e integrados plenamente en el quehacer local.






