La creación, conformación y puesta en marcha del Gobierno Regional y su cuerpo de Consejeros Regionales para Ñuble, es una oportunidad histórica que debemos aprovechar para construir, entre todos y todas, la región que queremos.
El anhelo de ser región fue abordada por hombres, mujeres, jóvenes y sociedad civil organizada de Ñuble, quienes durante muchos años trabajaron incansablemente por ser escuchados en sus planteamientos, que no obstante las diferencias de opinión y obstáculos propios de un proyecto de esta envergadura, lograron concretar un sueño colectivo.
Es así, como la Presidenta Michelle Bachelet cumplió su promesa de convertir a la provincia de Ñuble en la decimosexta región del país, brindándonos la oportunidad de trabajar unidos en la construcción de esta nueva institucionalidad que contará con significativos avances en materia de descentralización e inversión pública para el desarrollo económico y social de nuestra zona.
Ser región, nos habilitará para dar un salto cualitativo de descentralización como mecanismo de institucionalidad para la nueva región, porque nos permitirá tomar decisiones de inversión pública, social y de crecimiento integral con los actores y representantes territoriales considerando sus necesidades y requerimientos como base de análisis y discusión de la distribución de recursos estatales.
Dicha instalación impulsará el desarrollo económico y la generación de empleos, a través del incremento de los recursos destinados para tal efecto, la que rondará los $18 mil millones para el primer año, que se reflejará en la creación de cerca de 1.000 puestos laborales para la zona.
La inversión pública, a través del FNDR aprobada para el 2018, alcanzará los $19 mil millones de pesos para ejecutar los proyectos destinados para la región de Ñuble, impulsando el desarrollo de las 21 comunas con reactivación en la generación de empleos.
Para concretar dicha reactivación debe existir una inversión focalizada para dotar y mejorar servicios e infraestructura en las capitales provinciales de la nueva región (Bulnes, San Carlos y Quirihue), que permita por un lado, instalar servicios públicos que acerquen el gobierno a la ciudadanía y por otro, propicipar una buena conectividad entre ciudades y la nueva capital regional (Chillán).
El modelo de desarrollo de la naciente región debe considerar las características propias de cada comuna como también, el porcentaje de ruralidad de las mismas, factor que permitirá corregir el centralismo intrarregional en la distribución presupuestaria para la región.






