La amistad entre Violeta Parra y Oswaldo Guayasamín surgió a principios de la década del 40, cuando el pintor viajó a Estados Unidos. Pese a que ambos ya no están, el nexo entre ambos intelectuales latinoamericanos sigue siendo indisoluble.
Lo anterior, porque Pablo Guayasamín, hijo del artista, donó a la Casa de la Cultura de Violeta Parra una réplica de la obra Niñas. «Es emocionante estar en la casa de Violeta, donde nace la canción protesta en América Latina. Aspiro a que esta obra esté presente y se simbolice de forma permanente la amistad entre mi padre y Violeta», enfatizó Guayasamín.
Cabe recordar que dicha obra es uno de los trabajos más importantes del ecuatoriano. «Iban a ser cinco representando a cada continente, pero sólo se pintaron tres. En él muestra la pureza de la niñez, del ser humano, pero la sociedad le saca sus primeras lágrimas volviéndola fuerte en un sistema que predomina el poder económico», remarcó Guayasamín.
Durante su visita a la Casa de Violeta Parra, Guayasamín destacó la conexión de su progenitor con nuestro país, asegurando que le tenía además un gran respeto. «Mi padre lo consideraba un pueblo hermano, parte de su vida. Cuando estaba en él, se sentía como en su casa. De igual manera, abrió sus puertas a los chilenos que por distintos motivos emigraban del país, otorgándoles un plato de sopa caliente y un lugar para pernoctar mientras seguían a otros destinos», recordó emocionado Pablo Guayasamín.
Desde el municipio de San Carlos no ocultaron su satisfacción por la importante donación. «Estamos muy orgullosos de haber traído a Pablo Guayasamín a la Casa de Violeta, en virtud del gran nexo que tuvieron con Violeta. San Carlos suma otra razón para ser reconocida culturalmente».
Es valorable que la Fundación Guayasamín deje una obra del artista, ya que enriquece el patrimonio cultural de San Carlos y la provincia», sentenció el gobernador Álvaro Miguieles.






